HUACHICOLEROS.-A raíz de los incidentes en Puebla, con la muerte de militares y civiles, el asunto de los chupaductos ha tomado notoriedad nacional, no es nada nuevo y que tiene proporciones mucho mayores de las que se la han querido o pretendido minimizar e incluso ocultar, habiendo trascendido ue ex presidentes municipales han estado coludidos en el “negocito” (1).

PÉRDIDAS.-Es un fenómeno que afecta nacionalmente y cuyas pérdidas –aunque se traten de minimizar- son multimillonarias- no es un caso aislado , como  inicialmente se trató de hacer ver, de campesinos incultos que descubren un ducto y rústicamente se ponen a ordeñarlo, por supuesto que no, es algo mucho más grave (2).

DIMENSIONARLO.-Si lo analizamos en su verdadera proporción, se trata de un grave delito en el que necesariamente está involucrada la delincuencia organizada al más alto nivel, pues no se trata de un simple estractor y una manguerita con un bote de 200 litros. Son Millones de litros los que diariamente son robados sin  que se actúe eficazmente para evitarlo (3)

COMPLICIDADES.-Por supuesto que para llevarlo a cabo hay toda una red de complicidades que llegan a todos los niveles, desde el dueño de la tierra o el predio, los trabajadores, los informantes de PEMEX, los policías, ingenieros y técnicos, las autoridades de ciertos niveles y por supuesto quien la compra y distribuye en el mercado negro para hacerla regular (4).

ZONA CRÍTICA.-El problema en Querétaro es mucho más grave de lo que se piensa o se alcanza a informar, los estados limítrofes como Guanajuato, San Luis, Edo de México, San Luis y Michoacán son peligrosas y conflictivas, por ello, será necesario que se tomen medidas más drásticas y la intervención incluso del ejército y la gendarmería para que no se salga de las manos este peligroso asunto (5).

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