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ENFOQUE

Por Juan Álvaro Zaragoza Lomelí

El avión presidencial le representó, en  tiempos de campaña, para Andrés Manuel López Obrador, con su afirmación de que” jamás se subiría a él”, que no lo tenía ni Obama y que era símbolo de la ostentación y la corrupción del pasado régimen, una de sus mayores subidas de  popularidad; hoy, luego de su fracaso por venderlo y pérdidas por cientos de millones de dólares  le causa uno de sus mayores fracasos además de que lo ha expuesto ante todos los mexicanos y buena parte del mundo, como un presidente ocurrente y hasta ha hecho dudar de su cabalidad en cuanto a sus facultades mentales.

Desde la semana anterior, cuando se anunció el regreso del avión, sin que se haya podido vender después de 13 meses, aún a precio de remate, ya que la aeronave se adquirió EN ARRENDAMIENTO, en un valor de  218 millones de pesos, aparte del  costo de su estancia en los Estados Unidos que  sumó alrededor de 30 millones de pesos más y luego se informó que se vendería en  130 millones acumulando una pérdida  considerable cuyo dinero, bien pudo utilizarse, en su momento, es decir hace más de un año, en un mejor precio, considerando además que tenía menor depreciación y no mintiendo u omitiendo el sistema bajo el cual lo utilizó el gobierno de Peña Nieto, entonces, tal vez, y sólo tal vez, se hubieran tenido mejores condiciones para comercializarlo, sin tanta pérdida, no sólo económica, sino en todos los órdenes, como  lo explicaré más adelante.

Inicialmente parecía una broma o, en el mejor de los casos, una manera de justificar su fracaso y el cumplimiento del ofrecimiento de campaña, pero en la mañanera del viernes, cuando expresó las alternativas para el avión, habría que tomarlo en serio por lo detallado, que no dio lugar a pensar en otra de sus acostumbradas maneras de querer hacerse el simpático,.

“Estamos hablando, de opciones, la gente va a decir qué es lo mejor o que resulta claro que si hoy el comprador que da 125 dice, bueno, doy los 130 millones vámonos, o si respondiera el gobierno de Estados Unidos respecto a cambiarlo por medicamentos…o sea es lo que tengamos más pronto como opción”. “en el caso de la Lotería, serían seis millones de números, de cachitos, para que se entienda, 500 pesos, son tres mil millones; el avión si son 130 millones de dólares, estamos hablando DE DOS MIL 400, PERO SE LE DARÍA AL QUE GANARA EL AVIÓN YA INCLUÍDO UN SERVICIO DE OPERACIÓN DE DOS AÑOS O DE UN AÑO”.

El presidente pidió el apoyo de los empresarios, en caso de que se tuviera que rifar el avión, para venderlo en cachitos de la lotería, a través de los trabajadores y para gente que desee participar, precisa la versión estenográfica.

Pero el asunto no quedó ahí, siguió explicando: “de realizarse la rifa tendría algunas condiciones, por ejemplo, el avión no se podría malbaratar, tendríamos que definir nada más algunas reglas como condición, porque aun cuando alguien se saque el avión, sería muy lamentable que lo malbaratara.

Luego de ver su conferencia mañanera y cotejarla con la versión estenográfica para corroborar que no se trataba de una broma, o un feak news, ya que las redes sociales se había soltado como nunca, haciéndola tendencia y los memes, a todo lo que daban, que más allá de la burla o del sentido chusco característico del mexicano, dejaban ver la chunga y los más serios, el desconcierto, ante tal ocurrencia y barbaridad.

Si su intención fue distraer la atención, para olvidarse, aunque sea momentáneamente de la crisis de salud, donde ha miles de enfermos terminales sin medicamentos, de los problemas del campo, donde los campesinos a perdieron su cosecha, incluso para autoconsumo por la entrega tardía de fertilizantes, la economía que se encuentra en recesión técnica con crecimiento cero, la violencia creciente con cerca de 40 mil homicidios dolosos que no ha podido contener y muchos problemas más.

Si su intención fue distraernos de esos problemas que implican la responsabilidad de gobernar un país lo logró, pero esta vez su ocurrencia, sí le ha costado y le pega donde más le duele, en su popularidad, pues las encuestadoras –para aquellos que creen en ellas-le redujeron casi dos puntos además de que es hora de preguntarse sobre el equilibrio mental y  la seriedad de quien ocupa la silla presidencial ya que la mañanera del lunes, siguió con el tema, con una risa que pareció sorna y anticipando que será hasta febrero, cuando se tome la decisión.

Con cifras serias, el periódico el Financiero informó que al 58 por ciento de los mexicanos, no les parece lo de la rifa, ¿vamos a ver cómo procede ahora el presidente?

Contacto; jazaragoza_@hotmail.com

 

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