Por Juan Álvaro Zaragoza Lomelí

FESTIVALES

A partir del 30 de abril –día del niño-pero sobre todo mayo, está lleno de celebraciones, festejos y puentes.

El 1 de mayo día del trabajo, el 5 el aniversario de la batalla de puebla, el 10 día de la madre, el 15 el día del maestro (a muchos se les olvida que también es el triunfo de la República) y si le agrega las festividades religiosas, todo mayo es mes de la Virgen María y sígale con el calendario,

Algunas de esas fechas, como el 1, el 10 y el 15, principalmente, se realizan festivales y homenajes.

Imposible pensar que se olvide la lucha obrera, o la batalla de Puebla, en la versión que conocemos y mucho menos, no darle el homenaje a las madrecitas, como buenos mexicanos que somos y por supuesto a los maestros,

Para ello, más allá de las ceremonias oficiales y los actos cívicos, hay muchos festejos que los representantes populares organizan, pero habrá que preguntar si es porque verdaderamente le tienen mucho cariño a las madrecitas o el respeto que dicen profesarle a los maestros o si es sólo un pretexto para realizar actos con carácter de clientelismo electoral o peor aún, para tranquilizar sus conciencias por lo mucho que ganan y quieren con dádivas, compensar esos abusos.

Hay otros que de plano prefiere no hacer nada, guardan su dinerito pues saben que será una oportunidad única y hacen su guardadito pues, como ocurren con la mayoría de los diputados grises y opacos, pasan sin pena ni gloria y luego nadie se acuerda de ellos.

Nadie se opone a que haya actos cívicos, celebraciones, reconocimientos, regalos, pero de verdad ¿son legítimas y verdaderas sus intenciones?

Son las instancias públicas representantes populares o dirigentes sindicales, las que organizan estos festejos.

En nuestra cultura, nada ás excelso y querido que la madre y nada mejor reconocido que los verdaderos y auténticos por vocación, que realizan su trabajo con profesionalismo, empeño y cariño; es válido y justificable.

En lo que habrá que tener cuidado, es en las segundas intenciones y más ahora que se acercan los tiempos electorales.

Todos los que aspira a competir por un puesto de elección popular, bajo diversos matices y con diversas estrategias y camuflajes, están ya e campaña: de alguna manera también es legítimo, porque además tienen que ser cautos para no incurrir abiertamente en actos anticipados de

campaña que les podría costar terminar con sus aspiraciones, si son denunciados o detectados por la autoridad electoral.

Lo reprobable son aquellos que motivados por un cargo de conciencia, por lo mucho qu reciben, lo poco que trabajan y lo mezquino que dan, sólo le quieren tapar el ojo al macho.

Juzgue usted, a los festivales a los que haya ido o a los eventos de los que se haya enterado, cuáles son los verdaderos móviles e intenciones.

Contactos; jazaragoza_@hotmail.com

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