qro
Coneme
3alas3
respira qro
Columnas Procesos del Poder Ultima Hora

La rendición de cuentas de la 4T

Procesos del Poder

NIELS ROSAS VALDEZ

Ayer se materializó un hecho relevante en la historia de nuestro país al celebrarse el primer informe de gobierno del presidente de México, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), quien representa la transición de un estado político a otro. Mucho se ha hablado y opinado acerca de los primeros diez meses de esta nueva administración presidencial, con voces aclamándola y otras criticándola. ¿Qué se puede decir de esta primera decena de meses con AMLO en el poder?

Este evento, realizado en el Palacio Nacional en la capital de la nación y al que asistieron distinguidas figuras políticas y civiles, puede ser considerado un hecho trascendental en la historia de nuestra nación, pues representa el primer informe de gobierno de la nueva etapa política, económica y social de México que, según el presidente, será la que mejore de una vez por todas las condiciones en el país, poniéndolo en una posición significativa en el panorama internacional. Pero, ¿qué se puede mencionar acerca de su administración?

Primero que nada, algo que es una de las razones por las que ganó las elecciones presidenciales en 2018 y que continúa aplicando y desarrollando es el uso su particular lenguaje y narrativa. Parte esencial de ser un buen político es justamente la facilidad de palabra, habilidad que el mandatario posee; si bien en muchas ocasiones no es rápido en responder o expresar sus ideas, sí tiene un discurso que le llega a la gente, elemento crucial sobre todo en este tiempo de poca creencia de la sociedad en la política. Este lenguaje y esta narrativa no han cambiado y siguen siendo de gran aprecio y simpatía por la gente, con quienes conecta fácilmente y quienes son los responsables del nivel tan alto de aprobación que tiene AMLO, llegando a casi 70%, una cifra nunca antes vista en nuestra historia de la política mexicana contemporánea.

Hay otras cosas importantísimas de mencionar, desde luego. La primera es la decisión tan contundente de separar el poder político del poder económico, que han aquejado al sector político y social en las pasadas administraciones, escenario que, de acuerdo con su informe ayer, lo ha logrado su administración en apenas diez meses de haber llegado, algo increíble, y por “increíble” me refiero a que es dudoso que lo haya conseguido. La segunda es su disposición y temple en su iniciativa del combate a la corrupción, en donde ha implementado una política denominada “Austeridad Republicana”. La idea de esta política es hacer que el recurso público se use para cuestiones públicas exclusivamente – generando un beneficio para la sociedad – y evitar su desvío y otras formas de mal uso.

No obstante, con respecto a esta política, a pesar de que la idea y objetivo son aplaudibles y de enorme relevancia para el país, la forma de aplicación no parece la más adecuada, pues reduce de tajo los fondos de los diversos órganos gubernamentales sin haber realizado previamente un estudio, o al menos un análisis de dónde, cuándo y qué recortar, privándoles de operación y propiciando el recorte de sus empleados, generando gran crisis en el mismo órgano gubernamental por la reducción de su capacidad operativa, y en la sociedad, por el crecimiento del desempleo. La idea es brillante, pero la metodología deja mucho que desear. Se debió realizar este análisis primero antes de poner a prueba esta nueva iniciativa.

Por otra parte, una cosa que se critica, y pienso que con toda razón, es el tema de la inseguridad y la creciente violencia. En este contexto, la labor de todo líder de Estado, en este caso del presidente de la República Mexicana, es velar por la seguridad e integridad de su población. Esta situación, lamentablemente, no puede decirse que haya sido conseguida, pues ha existido un aumento general en el nivel de violencia, desde por asesinatos dolosos hasta los deplorables feminicidios. Tal escenario no sólo afecta la vida de millones de personas, sino que tiene repercusiones en el extranjero pues daña la imagen del país y de su sociedad, afectando en la decisión de invertir en él así como de visitarlo. Este es un tema de que habló, pero habló poco, y en donde los retos, por más titánicos que sean y por más que hayan sido producto de las malas administraciones federales pasadas, deben completarse para el bien del actual gobierno y de su pueblo.

Desde luego hay muchas cosas que ha realizado este gobierno y que son de provecho para nuestra nación, no obstante, no por ello hay que descuidar las formas de cómo se logró tal objetivo, ni de celebrar un éxito a costa de otro. Eso, en cambio, sólo indica una mala operación de la administración gubernamental. Es apenas el primer año, no hay que desesperar, en especial porque, como nos lo muestra la historia, todo cambio social no es de la noche a la mañana, sino que recorre un proceso de altibajos, maduración y conclusión (sea positivo o negativo). Si esta es la cuarta transformación del país, hay que tener paciencia para ver los resultados en el futuro, más allá que en el presente se estén gestando.

.

Niels Rosas Valdez Escritor, historiador e internacionalista niels.rosas@gmail.com @NielsRosasV (twitter)

Entradas Relacionadas

Nueva Ley de Impulso a Industrias Creativas y Culturales

Redaccion

Presenta el Municipio de Querétaro la ruta turística de Cantinas

Redaccion

Queretanos participan en macro simulacro estatal

Redaccion