La Subsecretaría de Fomento y Normatividad Ambiental de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) encabezaron el taller de arranque del proyecto Fortalecimiento de Capacidades Nacionales para la Implementación del Protocolo de Nagoya (PNABS).

El desarrollo de esta iniciativa es patrocinado por el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF, por sus siglas en inglés). Se enmarca en el compromiso de México con la Meta 16 de Aichi del Convenio sobre Biodiversidad Biológica y con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, específicamente, la meta 2.5 que busca la implementación nacional de lineamientos que aseguren la distribución justa y equitativa de los beneficios derivados de la utilización de los recursos genéticos y del conocimiento tradicional asociado a estos.

El Taller contó con la representación de 34 dependencias, áreas y sectores del gobierno federal, comunidades y organizaciones sociales, académicas y de cooperación internacional. Durante los trabajos se aportaron insumos para enriquecer el proyecto y la participación de los diferentes organismos en las acciones que se realizarán en el periodo 2017-2020.

En particular, las secretarías de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (SAGARPA), la SEMARNAT, el Instituto Mexicano de la Propiedad Intelectual (IMPI), la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI), la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO), y el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT) presentaron antecedentes y aspectos relativos a la utilización de los recursos genéticos en nuestro país.

México ratificó el Protocolo de Nagoya en mayo de 2012 y es uno de los ya 100 países Parte de este instrumento internacional vinculante. Cabe destacar que en preparación a la Décimo Tercera Conferencia de las Partes del Convenio de Diversidad Biológica (COP13), celebrada en diciembre pasado en Cancún, nuestro país promovió activamente la adhesión de otras naciones a este protocolo.

El Proyecto GEF de ABS, como se le conoce coloquialmente, tendrá los siguientes tres objetivos:

Apoyar el análisis y el desarrollo de instrumentos regulatorios sobre el acceso a los recursos genéticos y al conocimiento tradicional asociado con el fin de que los beneficios que resulten de su utilización sean distribuidos de manera justa y equitativa.

Construir y fortalecer capacidades en las instituciones del gobierno federal para implementar las mejores prácticas basadas en la información más reciente.

Desarrollar protocolos bioculturales que sirvan a las comunidades locales y pueblos indígenas, como dueños de recursos naturales y conocimientos, a potenciar su liderazgo y decisión en torno a su propio desarrollo.

Siendo un país megadiverso tanto desde el punto de vista biológico como cultural, usuario y proveedor de recursos genéticos, México se ocupa en la creación de capacidades para implementar este instrumento internacional vinculante y la regulación nacional del acceso a sus recursos genéticos y el reparto justo y equitativo de los beneficios derivados de su utilización.

 

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