Lo que inició como un rumor en redes sociales, se confirmó al filo de las 7 de la tarde: concesionarios del transporte público efectuaron un paro de actividades que perjudicó a cientos de usuarios.

Si bien el supuesto anuncio parecía desmentirse con la presencia de algunas unidades que seguían en servicio, al paso de las horas disminuyó la presencia de éstas y para las 9 de la noche, sólo unas cuantas de ellas están curculando.

Según lo difundido, el paro constituye una manera de presión por parte de los concesionarios, para obtener el aumento tarifario que solicitaron en días pasados y que dejaría el costo del pasaje en 15 pesos.

Mientras los taxistas hacen su agosto, muchas personas quedaron varadas en las avenidas principales; las paradas lucen atestadas y la desesperación se refleja en decenas de usuarios que optaron por caminar y algunos automovilstas se ofrecen a trasladar a quienes se dirijan a su mismo rumbo.

Las escasas unidades en operación circulan totalmente llenas y otras de plano no hacen parada. Al paso de los minutos, aumenta la preocupación y enojo entre los ciudadanos que se han quedado sin poder regresar a casa con seguridad.